Psicólogos de toda la Provincia se reunieron en Monte Hermoso

Más de 100 psicólogos y psicólogas de toda la Provincia se reunieron, el pasado fin de semana, en el Centro de Convenciones de la localidad de Monte Hermoso, en el marco de la jornada provincial anual organizada por el Consejo Superior del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la provincia de Buenos Aires (COLPSIBA)

«Habitar nuestro Colegio en la pos pandemia. Alojando subjetividades» fue el nombre de la convocatoria a la que asistieron matriculados y matriculadas de los 15 distritos que conforman el territorio bonaerense, con el fin de generar un espacio de encuentro, trabajo y reflexión.

La Lic. Marisa Mayora -presidenta del Colegio de Psicólogos y Psicólogas Distrito VIII- y el Lic. Ángel Orbea -vicepresidente- participaron en representación de ese territorio.

De regreso, Orbea destacó algunas cuestiones referidas a la práctica profesional, que se abordaron entre los colegas, durante el encuentro. 

«Los psicólogos constituyen uno de los colectivos de salud más numerosos de la Provincia: más de 24 mil matriculados activos, con las disparidades que caracterizan a un territorio tan extenso. El tema propuesto desde el nombre de la jornada propuso un debate amplio y, aunque pudo sonar ambicioso en principio, creemos que fue propedéutico y propiciatorio: abrir el Colegio, conocer las problemáticas que se nos presentan a todas las instituciones, a todos los organismos públicos y estatales que requieren repensar las condiciones de representatividad de estos 24 mil matriculados. ¿De qué se habla cuando se habla de representación? Es uno de los tantos interrogantes que debemos reactivar para revisar las prácticas institucionales. Es en esa perspectiva que en el Distrito el 1° de octubre pasado también tuvimos nuestra jornada que fue un éxito. El de Monte Hermoso también fue un encuentro importantísimo. Ese tipo de propuestas nos permite conocernos, debatir y siempre es un buen punto de partida para seguir por lo mucho que aún hay por hacer. Para nuestro Distrito, participar en este tipo de jornadas nos afianza en el camino a seguir trabajando, sobre todo en cuestiones referidas a la aplicación de la Ley en lo vinculado a lo curricular, la especialidad y sobre todo la incumbencia para mejorar la calidad prestacional para todos los usuarios», anticipó.

El Congreso abrió con una presentación de Julieta Calmels, directora provincial de Consumos Problemáticos, Violencia de Género y DDHH de la Provincia, quien hizo mención a una serie de políticas orientadas a instalar la psicología comunitaria con perspectiva territorial y derechos humanos. Calmels también se refirió a los avances en el cumplimiento de la Ley de Salud Mental en el territorio provincial. «Desde el Colegio, consideramos que todavía persisten algunas zonas grises, sobre todo vinculadas a los abordajes de los usuarios. Desde las políticas públicas, se ha relegado un aspecto que  históricamente  ha hecho fuerte a la psicología argentina: la clínica. Ahora se habla de cuidados y de inserción territorial, está muy bien, pero siempre es resultado de un tratamiento clínico tanto en dispositivos entre varios como individuales. Los verdaderos problemas de Salud Mental siempre incluyen las urgencias, una cuestión que no se ha tenido debidamente en cuenta hasta ahora, en la gestión provincial», agrega Orbea.

¿Cuáles fueron los temas abordados durante el encuentro?

El trabajo se dividió en varias comisiones: discapacidad, derechos humanos, deportes, género y diversidad y obras sociales, sobre todo lo que concierne a IOMA o PAMI por la disparidad en las contrataciones y todos los inconvenientes que se han planteado en torno a incumplimientos, lo que ha provocado que cada vez haya menos colegas prestadores, con el consecuente perjuicio para los afiliados.   

 En mi caso, participé de la comisión provincial  de Salud Mental junto con colegas de Quilmes, Necochea, Pergamino, Chivilcoy, La Plata  y La Matanza, por ejemplo, donde intercambiamos experiencias sobre la práctica profesional partiendo de la heterogeneidad en función de las características de cada territorio. 

Uno de los temas más complejos que se abordaron durante el encuentro de alguna manera colisiona con la postura de la gestión provincial, sobre todo en la práctica profesional en instituciones públicas. En los casos complejos que se registran, las manifestaciones de lo que se consideran problemas de Salud Mental -cuadros, episodios desencadenamiento, padecimientos- suelen alterar el orden público: un intento de suicidio, un estado paranoico persecutorio, piromanía, violencia, catatonia,  intoxicación con sustancias,  alteran el orden público, pudiendo llegar al homicidio.  

Sobre esos casos se plantea para el psicólogo una situación ineludible. Tienen responsabilidades civiles y penales, por las incumbencias profesionales que establecen las leyes, pero no actúa solo, por lo general: interviene una pirámide de agentes de salud y de la justicia, además de otros ligados a los casos, como acompañantes terapéuticos, equipos de psicólogos sociales y agentes comunitarios, docentes y hasta los encargados de los lugares donde los usuarios residen. 

Este panorama genera en los psicólogos una situación de vulnerabilidad: hay un enorme consenso entre colegas en diagnosticar como grave esta situación que deviene de la aplicación de la Ley de Salud Mental. Pero también hubo total acuerdo en lo vinculado a los avances en la aplicación de la Ley, el fin de los manicomios y la resistencia ante cualquier retroceso en lo que a autonomía y derechos de los usuarios concierne. Pero, insistimos, desde el punto de vista jurídico, los derechos de los psicólogos están  siendo vulnerados por lo que se llama «intrusionismo matricular»: muchos juicios recaen sobre médicos o psicólogos que ni siquiera han intervenido en el proceso, solo figuran en la historia clínica y, per se, deben asumir las responsabilidades del caso.

Ésa es una problemática que afecta a todo el territorio provincial y cabe hacer una aclaración en este punto: no se está discutiendo la idoneidad de esos agentes -que a veces son tan idóneos como los psicólogos- pero es innegable que hay una paradoja intrínseca entre los avances de la aplicación y la responsabilidad asignada que habrá que ver cómo se resuelve. 

Otro de los problemas que se debatió fue el funcionamiento de los organismos de revisión de la Ley de Salud Mental  que, si bien tienen existencia, en la práctica no se ha avanzado en la delimitación de las competencias y desde los Colegios que integramos el territorio bonaerense consideramos que es necesario ordenar estas cuestiones. Muchos pacientes piden asesoramiento legal y, en muchos casos, al estar tutelados o con certificados de discapacidad no están representados porque no se valen por sí mismos en términos de derechos.

Una big data polémica

Durante la jornada, Orbea también puso en  debate un tema de actualidad en la agenda local de la práctica profesional: «hace un tiempo se propuso desde el Concejo Deliberante, la Cámara Empresaria y el CEPIT (Cámara de Empresas del Polo Informático de Tandil) crear un sistema integrado e interconectado de historias clínicas privadas y públicas. Los psicólogos no estamos de acuerdo con esta decisión y las veces que hemos pedido alguna reunión con las autoridades a cargo de este proyecto, a excepción del Lic Luciano Grasso, no hemos tenido respuesta.

La información incluida en esa plataforma es «oro blanco», vale mucho y poco sabemos del destino que se le va a dar si intervienen empresas de software: ¿qué resguardo tienen los usuarios?  Los psicólogos estamos de acuerdo en que los usuarios tengan acceso a su historia clínica y a su epicrisis cuando tengan el alta, pero en el marco del tratamiento con el profesional. Es claro que en las especialidades estrictamente medicas la información de laboratorio, estudios y de prescripción debe de estar en tiempo y forma, pero en Salud Mental no necesariamente es así.  

En la Salud Mental tenemos un secreto profesional que va a ser vulnerado y sabemos por colegas de otras ciudades donde se han llevado a cabo procedimientos similares que su implementación ha traído muchos problemas. No se ha cuidado a los usuarios ni a los profesionales. Mientras, se sigue avanzando en la creación de este big data de la ciudad, a cargo de las empresas de software que van a ser las nuevas «amas»: ya nos vigilan  con las cámaras, ahora van a conocer nuestro interior, generando información sistemática. En Salud Mental, las historias clínicas están hechas de cuestiones biográficas e íntimas  de los usuarios, de aspectos subjetivos. Los diagnósticos siempre son situacionales, muy pocas veces conclusivos. Lejos de generar derechos, el acceso a esa información va a generar la estigmatización de esas personas. 

Desde el Distrito VIII vamos a seguir reclamando que nos atiendan las autoridades competentes, queremos que escuchen nuestra postura y la experiencia que hemos recogido a través de colegas pertenecientes a otras localidades donde se ha implementado, generando numerosos inconvenientes», concluyó Orbea.

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